Alrededor de 2014 nos tocó participar, desde Radar, en un desafío muy concreto para París: adaptar su e-commerce para que pudiera utilizarse desde dispositivos móviles.
El sitio funcionaba sobre IBM WebSphere y su front-end no era responsive. La necesidad de adaptarlo ya estaba presente, pero un proyecto completo de renovación del e-commerce requería otros tiempos.
Había que encontrar una forma de avanzar sobre la plataforma existente.
Trabajar con lo que estaba en funcionamiento
Recuerdo una estructura de páginas construida en gran medida con tablas. Eso hacía especialmente exigente la adaptación a diferentes tamaños de pantalla.
Había que revisar cómo reorganizar los contenidos y los elementos de la interfaz para que las páginas pudieran funcionar en móvil, dentro de las condiciones del sistema que ya operaba.
Fue un trabajo intenso, tanto por el alcance del front-end como por la coordinación que requería.
Nuestra participación y la del equipo de integración
Nosotros nos encargamos del diseño y de la construcción del front-end responsive.
Trabajamos junto al equipo de Tata Consultancy Services, que realizó la integración de ese trabajo en IBM WebSphere. Esa división de responsabilidades exigía coordinación: lo que diseñábamos y construíamos tenía que poder incorporarse al e-commerce existente.
El resultado fue la adaptación responsive de París, en una etapa en que muchas empresas todavía estaban resolviendo cómo llevar sus tiendas en línea a las pantallas móviles.
Una mejora que abrió otro proyecto
Esa experiencia también nos permitió seguir trabajando con Cencosud y entrar posteriormente en el proyecto de Easy, con un alcance diferente: diseñar de manera integral la interfaz de su e-commerce.
Mirando hacia atrás, el proyecto de París fue importante por el desafío técnico y por la confianza que se construyó trabajando con otros equipos.
Una segunda etapa: arquitectura de información y usabilidad
Alrededor de 2016 nos invitaron nuevamente a participar, esta vez en el proceso de diseño y desarrollo del nuevo e-commerce de París. Nuestro papel era distinto: nos contrataron para asesorar desde la arquitectura de información y la usabilidad.
París ya tenía contratada a otra agencia para hacerse cargo del diseño. A nosotros nos correspondía auditar esa propuesta, revisarla, comentar y aportar recomendaciones desde nuestra experiencia.
Fue otra forma de contribuir al proyecto: revisar cómo se organizaba la información y cómo se planteaba la experiencia de uso, y entregar observaciones que ayudaran a mejorar el diseño que estaba desarrollando el otro equipo.
Lo que aprendí
Hay mejoras que una empresa necesita resolver mientras sigue operando y antes de poder abordar una transformación mayor.
En París, nuestro trabajo fue encontrar cómo hacer viable esa adaptación sobre una estructura existente. Eso exigió diseño, desarrollo y una coordinación muy cercana con quienes conocían e integraban la plataforma.
Las dos etapas me mostraron distintas formas de aportar a un e-commerce: primero, diseñando y construyendo una adaptación necesaria; después, revisando el trabajo de otro equipo y contribuyendo desde la arquitectura de información y la usabilidad. En ambos casos, el valor estaba en entender qué necesitaba el proyecto y aportar desde ese lugar.




